Insectos polinizadores: ¿influyen en los rindes de la soja? |
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A pesar de que la soja fue considerada tradicionalmente como un cultivo autógamo; es decir, que su rendimiento depende de la autopolinización, diversos trabajos reportan que la polinización por insectos puede incrementar el rendimiento entre 10 y 50 por ciento respecto de plantas sin polinizar.
Sin embargo, un artículo difundido por la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), destaca que la mayoría de estos trabajos no son representativos de las condiciones de campo en que se produce soja en la región pampeana o poseen limitaciones en su diseño experimental.
“Como resultado, a pesar de la enorme participación del cultivo de soja en el sistema agropecuario argentino, hay una escasez llamativa de trabajos que respalden la idea de que parte del rendimiento del cultivo se debe a la acción de los polinizadores y que, en consecuencia, justifiquen la conservación y el manejo de estos organismos en términos del servicio ecosistémico que brindan”, resume el informe.
Proyecto
Para tratar de encontrar más claridad sobre este aspecto, en la cátedra de Botánica de la Fauba funciona desde hace varios años un grupo que estudia la polinización de plantas naturales y cultivadas. También se cita un convenio entre Conicet y Syngenta, que marcó la puesta en marcha del proyecto Operation Pollinator en Argentina y financió el proyecto “Polinización de soja: un estudio a diferentes escalas”
El objetivo es comprender cómo se integran las diferentes escalas (lote, comunidad, paisaje) del fenómeno de la polinización de la soja para contribuir al manejo sustentable y conservación de este servicio ecosistémico fundamental. Este enfoque que integra distintas escalas se basa en la idea general de que para los cultivos cuyo rendimiento depende de la acción de polinizadores (p. ej., girasol, colza, entre otros), la relación polinización/rendimiento incluye procesos que ocurren en tres escalas diferentes.
El estudio reveló que la soja forma parte de una compleja red de interacciones en la que participan especies de plantas e insectos nativas y exóticas. Es decir, no sólo incluye los visitantes florales de la soja, sino las especies vegetales del borde del cultivo que también funcionan como fuente de alimento de estos polinizadores y, más aun, otros visitantes florales de estas plantas.
¿Qué pasa con la soja?
En concreto, la soja es la séptima especie más visitada (en cuanto al número de eventos de visitas florales) en este agroecosistema. Recibe visitas de seis especies, y en particular de abejas domésticas, para las cuales la soja es el cultivo más visitado. Por esta razón, probablemente tiene incidencia en la producción local de miel durante la temporada de floración del cultivo.
“Este sistema se comporta de manera muy compleja ya que cambios en cualquiera de las especies (por ejemplo la desaparición de alguna de las especies más conectadas) genera efectos que se propagan rápidamente por todo el sistema, ya que todo está conectado. Las implicancias para el manejo son fascinantes porque es como tirar de un hilo de una telaraña: todo el conjunto se mueve”, metaforiza el artículo.
En este marco, un resultado interesante fue que, al menos para la zona que se estudió, la soja no dependería de la polinización por insectos. Un experimento demostró que no se redujo ni el número de vainas por planta, ni de semillas por vaina, ni del peso de las semillas en plantas “enjauladas” (es decir, no visitadas por los polinizadores, respecto de las que sí).
Estos resultados contradicen los encontrados para otras regiones de la Argentina, lo que abre el debate sobre las posibles causas de estas diferencias y plantea la necesidad de repetir ensayos con la misma metodología en otras regiones del país. |
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