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La actividad ganadera demostró un balance de carbono más favorable que la agrícola  
Noticias Pehuajó- 14-07-2026 -
  Nota publicada por: Noticias Pehuajó el 14-07-2026

Nota de origen:
Emisiones de carbono en el agro: ¿Por qué a la ganadería pampeana le va mejor que a la agricultura?
Enviada por: FAUBA , el 12-07-2026

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La discusión sobre el impacto ambiental de la producción agropecuaria sumó un nuevo aporte científico. Un estudio de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) publicado por el portal STL determinó que, en las condiciones evaluadas, un sistema ganadero basado en pastizales naturales logró capturar más carbono del que emitió, mientras que una rotación agrícola tradicional terminó comportándose como una fuente neta de este elemento.

La investigación, publicada en la revista Agriculture, Ecosystems & Environment, comparó durante tres años los balances de carbono de un establecimiento agrícola y otro ganadero ubicados en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires. Por primera vez en el Hemisferio Sur se realizó una medición integral que contempló no solo el carbono capturado por la vegetación, sino también el que salió del sistema a través de la cosecha de granos y de la producción de carne.

Los resultados fueron contundentes. En una rotación agrícola compuesta por maíz, trigo, soja de segunda y soja de primera, cada hectárea perdió cerca de dos toneladas de carbono durante el ciclo completo. En contraste, una hectárea de pastizal manejado con pastoreo rotativo incorporó alrededor de cuatro toneladas.

Los sectores de energía, industria y transporte sólo emiten carbono a la atmósfera, pero los sistemas agropecuarios además pueden capturarlo. En ese sentido son únicos, y por eso los manejos agronómicos resultan decisivos.
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Según explicó Ulises Marconato, docente de Ecología de la FAUBA y autor principal del trabajo, la diferencia radica en el destino del carbono fijado por cada sistema. Aunque los cultivos capturan grandes cantidades mediante la fotosíntesis, cerca del 70% de ese carbono abandona el lote junto con los granos cosechados. Además, los períodos de barbecho, que representaron alrededor del 40% del tiempo analizado, favorecen pérdidas continuas debido a que el suelo sigue liberando dióxido de carbono mientras no hay vegetación en crecimiento.

En ese sentido, el investigador destacó que la incorporación de cultivos de cobertura durante esos períodos constituye una herramienta concreta para mejorar el balance de carbono de los sistemas agrícolas.
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En los pastizales ocurrió el proceso inverso. Si bien la captura total de carbono fue menor, el 96% permaneció almacenado en las raíces, el suelo y la biomasa subterránea, mientras que solo un 4% salió del sistema mediante la producción de carne. Incluso considerando las emisiones asociadas a la respiración y al pastoreo del ganado, el balance final continuó siendo ampliamente positivo.

Para Roberto Fernández, también docente de Ecología en la FAUBA e investigador del CONICET, la principal conclusión del trabajo es que el análisis debe realizarse sobre un todo completo y no sobre actividades aisladas. En ese marco, propuso avanzar hacia modelos donde agricultura y ganadería convivan como sistemas complementarios, permitiendo que las áreas ganaderas compensen parte de las pérdidas de carbono generadas por los cultivos.

Los investigadores también advirtieron sobre la escasez de mediciones en el Hemisferio Sur.
Los sensores necesarios para realizar estos estudios son costosos y la mayoría se concentra en países del norte, lo que limita la precisión de los modelos globales aplicados a regiones como la Pampa argentina. Por ello, remarcaron la necesidad de ampliar la infraestructura científica en Sudamérica para generar información local que permita diseñar estrategias más precisas de mitigación del cambio climático en los sistemas productivos.