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Turismo regenerativo: cómo dejar los ecosistemas mejor de lo que estaban a través de viajes con impacto positivo  
TN- 15-10-2026 -
  Nota publicada por: TN el 15-10-2026

Nota de origen:
Turistas que regeneran: Dejar los ecosistemas mejor de lo que estaban
Enviada por: FAUBA , el 14-10-2026

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Síntesis Agraria - Servipublicos -

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El ritual del viaje suele concluir con la memoria del teléfono celular saturada de fotografías, postales panorámicas y recuerdos imborrables. Sin embargo, al margen del entusiasmo del visitante, la huella que queda en el territorio no siempre es virtuosa: colillas de cigarrillos en la arena, latas oxidadas, plásticos flotando en los arroyos y senderos erosionados dan cuenta de una degradación silenciosa pero constante.

Frente a un modelo tradicional que ha transformado ecosistemas enteros y alterado la dinámica social de incontables comunidades, un nuevo paradigma comienza a consolidarse con fuerza en la agenda global y local.
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No se trata únicamente de minimizar los daños o de practicar una neutralidad contemplativa, sino de restaurar el entorno metiendo las manos en la tierra.

Esta mirada, denominada turismo regenerativo, propone un cambio radical en la forma de vincularse con los destinos.

Lejos de concebir al viajero como un mero consumidor de paisajes, la propuesta busca que el paso por un espacio natural redunde en una mejora concreta de sus condiciones ambientales, sociales y económicas.

La iniciativa demuestra que no es necesario cruzar océanos para poner en práctica este concepto: en pleno conurbano bonaerense, a pocos kilómetros de la capital, la Reserva Natural Ciudad Evita se ha convertido en un laboratorio vivo donde la conservación se materializa a través del trabajo comunitario y el compromiso ciudadano.
Impacto ambiental del turismo convencional: desechos plásticos y basura acumulados en entornos naturales tras el paso de los visitantes. (Foto: FAUBA).
Impacto ambiental del turismo convencional: desechos plásticos y basura acumulados en entornos naturales tras el paso de los visitantes. (Foto: FAUBA).
Una alternativa real frente a la degradación

Para comprender el alcance de este enfoque, Dalina Arenillas, egresada de la Tecnicatura en Turismo Rural de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), analizó la dinámica de este movimiento en el marco de su trabajo final de grado.

“El turismo regenerativo busca mejorar las condiciones de los lugares donde se desarrolla, teniendo en cuenta aspectos ambientales, sociales y económicos, entre otros. Sobre todo, pone foco en la relación de las personas con el resto de los seres vivos, entendiendo que formamos parte de un mismo sistema”, explicó la especialista al evaluar cómo la actividad turística puede transformarse en un motor directo de restauración ecológica.

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En un contexto signado por la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la fragmentación de hábitats, la propuesta invita a reconectar con la naturaleza a través de todos los sentidos.

El visitante no solo camina y observa, sino que escucha las problemáticas del área, aprende sobre la flora y fauna autóctona, interactúa con los pobladores locales y contribuye activamente en la resolución de los problemas ambientales que amenazan al sector.
Mapa de la Reserva Natural Ciudad Evita en La Matanza, donde se delimitan el área de bosques, la zona de humedales y los yacimientos de la comunidad Querandí. (Foto: FAUBA).
Mapa de la Reserva Natural Ciudad Evita en La Matanza, donde se delimitan el área de bosques, la zona de humedales y los yacimientos de la comunidad Querandí. (Foto: FAUBA).

Se genera así una experiencia participativa que va mucho más allá del esparcimiento tradicional, combinando el aprendizaje biológico con el trabajo comunitario.
Manos a la obra: voluntarios y visitantes remueven especies exóticas invasoras y acondicionan el terreno en la Reserva Natural Ciudad Evita. (Foto: FAUBA).
Manos a la obra: voluntarios y visitantes remueven especies exóticas invasoras y acondicionan el terreno en la Reserva Natural Ciudad Evita. (Foto: FAUBA).
Manos en la tierra en Ciudad Evita

El trabajo de investigación llevado adelante por la FAUBA puso el foco en la Reserva Natural Ciudad Evita, un enclave estratégico de 700 hectáreas ubicado en el noreste del partido de La Matanza, dentro de la Cuenca Matanza/Riachuelo.

El área posee un altísimo valor biológico y patrimonial, articulado en tres sectores bien diferenciados: la zona de bosques, los humedales y los yacimientos arqueológicos de la comunidad Querandí.

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Sin embargo, este valioso pulmón verde padece una presión constante debido al avance del negocio inmobiliario y la expansión urbana no planificada.

Declarada reserva en 2015 tras prolongados reclamos vecinales, la zona continúa enfrentando desafíos urgentes de fiscalización y delimitación, dado que amplias hectáreas de alto valor ecológico aún no han sido incorporadas formalmente al esquema de protección.
Labores de restauración ecológica: los participantes identifican y retiran especies exóticas como acacias negras y lirios para favorecer a la vegetación autóctona. (Foto: FAUBA).
Labores de restauración ecológica: los participantes identifican y retiran especies exóticas como acacias negras y lirios para favorecer a la vegetación autóctona. (Foto: FAUBA).

En ese escenario, el turismo regenerativo emergió como un pilar fundamental para visibilizar el conflicto, fortalecer el sentido de pertenencia y restaurar el terreno degradado.

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Los datos relevados en el estudio académico dan cuenta del impacto de estas jornadas de trabajo voluntario y educación ambiental.

En el transcurso de un año, la reserva albergó más de 30 visitas guiadas que contaron con la participación activa de más de 600 personas.

Durante esas intervenciones, los visitantes no se limitaron a recorrer los senderos, sino que recolectaron kilos de residuos, removieron especies vegetales invasoras de gran proliferación —como el lirio y la acacia negra— y sembraron más de 30 árboles autóctonos, entre los que destacan ejemplares de ceibo, curupí, tala y uña de gato, además de diversas herbáceas y arbustos nativos.
Biodiversidad en riesgo y conservación: especies de flora autóctona, polinizadores y aves que habitan los humedales y bosques de Ciudad Evita. (Foto: FAUBA).
Biodiversidad en riesgo y conservación: especies de flora autóctona, polinizadores y aves que habitan los humedales y bosques de Ciudad Evita. (Foto: FAUBA).
Red de actores y proyecciones futuras

El diagnóstico realizado destaca que el proceso regenerativo ha actuado como un catalizador para la articulación de diversos actores institucionales y comunitarios.

En los últimos años, la reserva logró la designación de su primera guardaparque y consolidó un trabajo en conjunto entre la Asociación de Vecinos RENACE, la comunidad Querandí, el Comité de Cuenca del Río Matanza Riachuelo (ACUMAR), el CONICET, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), distintas casas de altos estudios y el municipio de La Matanza.

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No obstante los avances registrados, la investigación expuso desafíos pendientes: el área protegida requiere consolidar su infraestructura mediante la creación de un plan de manejo formal que contemple la colocación de baños, la delimitación precisa de senderos, la incorporación de un mayor cuerpo de guardaparques y, de manera prioritaria, la ampliación legal de la superficie bajo resguardo.

Mientras tanto, las experiencias colectivas de reforestación y limpieza continúan multiplicándose en diversos puntos del país, demostrando que viajar y conservar no solo son acciones compatibles, sino profundamente transformadoras para el territorio y quienes lo habitan.